Ahora que ya ha pasado, me doy cuenta de que en realidad estaba claro lo que iba a suceder.
La información estaba disponible para el pueblo: la corrupción, las mentiras, la manipulación, la guerra injusta... Había manifestaciones populares. Los intelectuales y artistas se habían comprometido. Parecía de bien nacidos oponerse al gobierno de hijos de puta de George Bush. Iban a caer. Nos lo estábamos creyendo.
Pero nos olvidamos del factor primordial en la ecuación: aquello está lleno de americanos, no de europeos.