"Las mujeres se parecen a las veletas, sólo se fijan cuando se enmohecen."
Eso lo dijo Voltaire, y ahora yo lo gloso: El ideal romántico del amante masculino sensible e inteligente es un tópico mentiroso. La mayoría de las mujeres jóvenes, sobre todo si están seguras de su atractivo, prefieren a los chulos, a los fanfarrones y a los idiotas; sólo cuando la belleza decae y la inseguridad amenaza, recurren a los hombres buenos que siempre han despreciado ―a los que muchas veces han mantenido reservados con coqueterías― y los convierten en maridos y padres, indefensos ante su experiencia seductora. Este cambio de actitud maquinado por conveniencia suele disimularse bajo el nombre de madurez.
Comentarios estúpidos del tipo "¿Y a ti qué mujer te hizo tanto daño?" irán directamente a la papelera.