
Es algo visceral, no es racional. Simplemente, me dan asco los niños. No puedo entender que el sentido de la vida de la mayoría de las mujeres sea parir como conejas. No soporto leer una entrevista a alguna intelectual, modelo o actriz de altos vuelos, y descubrir que su máxima aspiración es formar una familia. Tanta sofisticación y sólo llevan una maruja dentro.
Cuando veo una mujer preñada me echa para atrás. Me parece una especie de parásito, la "Invasion of the body snatchers", no lo puedo evitar. Hace poco vi una tía que estaba muy buena, un coche le tapaba el cuerpo de tetas para abajo. Cuando lo superó y vi su bombo el choque fue brutal. Lo agradable se hizo asqueroso en fracciones de segundo. Como descubrir que el coño que te estás comiendo tiene hongos. Por supuesto no tengo que decir que cualquier tía con niño va de culo conmigo. Lo siento, no me va el menú Happy Meal.
Aunque hay algo que me da más asco que una tía preñada: uno de esos padrazos comprensivos, dialogantes, trabajadores y pardillos, con gafas y camisa de cuadros, sonrisa permanente, cara de pan y raya al lado que empuja un carrito con una puta larva babeante que huele a leche vomitada. Cuando veo un hombre así sólo una palabra viene a mi cabeza: calzonazos. Un hombre debe ser un padre irresponsable, no hablarse con sus hijos, tener una úlcera y ser alcohólico: una vida sentimental sana no es cosa de hombres (esta última frase son sólo ganas de tocar los cojones e ir contra el "politically correct speech", otro día hablaré de esa mierda).
Sé que es algo visceral, no racional. Odio a los putos niños.